Recepción completa: los cuatro momentos
Un seguidor de 1200 W con operador durante cuatro horas continuas, con trazo ensayado para cada momento clásico de la noche.
Paquete recepción completa$3,000 + IVA. Follow spot de 575 W, operador técnico y una hora de operación para el momento que tú elijas.
Alguien baja la luz general del salón. Durante dos segundos no se ve nada y luego queda un solo círculo blanco sobre dos personas en el centro de la pista: trescientos invitados dejan de hablar al mismo tiempo, sin que nadie se lo pida. Ese apagón y ese círculo son todo el producto del paquete Momento Estelar: un follow spot con operador para bodas en CDMX de 575 W, una hora de operación y $3,000 + IVA cerrados.
Dentro del precio va el traslado del equipo, el montaje sobre tripie, la hora de operación en vivo y el desmontaje al final, sin renglones aparte. El técnico entra al venue de 1 a 2 horas antes para armar, enfocar y amarrar con tu DJ o MC la señal de arranque, que suele ser un aviso de 30 segundos antes del anuncio. Lleva geles de color intercambiables (blanco cálido, rosa, azul, ámbar) y el iris con el que ajusta el diámetro del haz. Con 575 W el círculo se sostiene definido en salones de hasta 400 personas. Si tu lista pide vals, brindis, pastel y ramo, eso ya es seguidor para la recepción completa de boda.
La hora que compras, el círculo que produce y el ensayo que cabe antes
El paquete se explica con tres cosas: la hora de operación, el círculo de luz que sale de ella y el ensayo que el operador alcanza a hacer antes de que baje la luz general. Ninguna aparece en la cotización y las tres deciden cómo queda la foto.
Van abajo con el criterio que usamos en sitio. La tercera cierra con lo que este precio no puede darte, dicho sin adornos: hasta cuántos momentos aguanta antes de que otro escalón salga más barato.
La hora no empieza a correr cuando llega la camioneta: arranca cuando el técnico toma el control y termina cuando el momento contratado acabó. Un vals se va en tres o cuatro minutos, de modo que el resto es margen para que el protocolo se acomode, porque casi ningún evento sale a la hora impresa en el programa. Dentro de esa ventana el operador prende, sigue a la pareja, corrige el encuadre si se cambian de lugar y apaga cuando la pieza cierra.
Un momento bien iluminado rinde más que cuatro a medias, y no es frase de folleto: es aritmética de atención. Cuando el círculo aparece una sola vez en toda la noche, la gente voltea. Cuando aparece cinco veces sin nadie cuidándolo, deja de significar algo y se vuelve luz de fondo, del mismo modo que el salón se acostumbra a cualquier efecto repetido. Este nivel apuesta por lo primero: una hora, un momento, con el técnico mirando nada más eso.
El diámetro no viene fijo de fábrica. El operador abre o cierra el iris hasta que el círculo encierra a las dos personas y nada más: hombros dentro, cola del vestido dentro, mesas fuera. Ese recorte es lo que produce el aislamiento visual, porque todo lo que queda por fuera del haz se hunde en penumbra. La vista ya no tiene a dónde irse: se acaba el mesero que cruza al fondo y la mesa que sigue platicando en voz alta.
Para la cámara el asunto es todavía mejor. El fotógrafo trabaja con una fuente única, fuerte y direccional, la clase de luz que modela la cara y separa a la pareja del fondo sin necesidad de flash. El video gana lo mismo: la exposición se mantiene estable mientras la pareja gira, porque el haz viaja con ella en vez de quedarse clavado en un punto del piso. Con los geles de color se ajusta la temperatura al vestido y a la decoración; el blanco cálido gana casi siempre en boda, y rosa, azul o ámbar quedan disponibles cuando la paleta manda otra cosa.
Llega entre una y dos horas antes del momento, no del evento. En ese rato hace cuatro cosas concretas: elige el punto desde donde se ve la pista completa (fondo del salón, mezanine o un costado libre, siempre sobre tripie de altura profesional), arma el equipo sin estorbar la decoración, enfoca contra el piso vacío para medir el diámetro que va a usar, y camina el trazo que van a hacer los novios de su mesa hasta el centro.
Luego viene la parte que nadie ve: se presenta con tu DJ o con el MC y cierran la señal. Le piden 30 segundos de aviso antes del anuncio, y con eso el círculo ya está encendido cuando la pareja pisa la pista, no tres compases después. Una hora da para ensayar un momento así. Para cuatro no da: en una lista larga (vals, pastel, brindis, ramo) cada momento pide su trazo y su señal por separado, y ahí el nivel correcto es el paquete de recepción completa con 1200 W y cuatro horas por $5,000 + IVA.
Detalles que no cambian el precio y sí cambian la foto
Con una hora contratada no hay tiempo de probar en vivo, así que estas seis quedan resueltas antes de la fecha: contigo, con tu DJ o con tu wedding planner.
Si alguna la traes en el aire, dinos qué momento quieres iluminar y mándanos una foto del salón; la proponemos nosotros.
Vals, brindis o entrada al salón: se define en la cotización. El técnico se para en otro lugar si el círculo va sobre la pista o sobre la mesa de honor, y el trazo que ensaya tampoco es el mismo.
Nos sirve la hora a la que de verdad va a pasar. La operación se agenda alrededor de ese punto: un vals que se recorre media hora cabe sin problema, uno que se recorre dos horas ya no.
Los 575 W sostienen un círculo definido en salones de hasta 400 personas. Arriba de esa cuenta el haz llega abierto y flojo, y la conversación pasa a ser de 1200 W.
Necesita altura y vista directa a la pista: fondo del salón, mezanine o un costado despejado. Un techo bajo o una columna en medio cambian el punto, y eso se resuelve antes del día del montaje.
El blanco cálido es el clásico de boda y el que mejor se lleva con el vestido. Rosa, azul y ámbar se deciden mirando la decoración, y se dejan puestos desde antes porque el cambio no se hace a media canción.
Dos o más momentos en la lista, un salón de más de 400 invitados o ganas de luz cruzada sin sombra dura: en esos tres casos una hora y un equipo no dan. Vale más saberlo al cotizar.
Vals, entrada y brindis vistos en salones de CDMX y Edomex
Fíjate en el borde del círculo y en lo que pasa alrededor: el fondo del salón se va a negro y los invitados quedan convertidos en siluetas. Eso es iris cerrado con la luz general abajo, no un reflector encendido a toda potencia.
Todos son montajes de un equipo con su operador. Cuando alcanzas a ver dos bordes de luz sobre la misma persona, ese ya es el paquete de dos seguidores.
Qué entra en los $3,000 + IVA y en qué punto conviene otro nivel
Por ese precio entran el follow spot de 575 W, el operador técnico, los geles, el iris, el viaje redondo del equipo en CDMX y Estado de México, el armado, la hora de operación y el retiro del equipo cuando acaba. No aparece un renglón extra por instalar, y el técnico tampoco se cobra por separado.
Los renglones en gris son los del escalón de arriba: la potencia de 1200 W, las cuatro horas continuas y el segundo equipo. Con un momento contratado ninguno hace falta; con cuatro en la lista, los tres empiezan a pesar.
Una hora de follow spot de 575 W con el técnico que lo maneja, dedicada al momento que tú elijas: vals, brindis o entrada de los novios al salón.
Cuántos momentos llevan círculo de luz y qué tan grande es el recinto
El escalón lo deciden dos números: cuántos momentos de tu programa quieres iluminar y cuánta gente cabe en el recinto. Uno se resuelve con una hora de 575 W; cuatro piden 1200 W durante cuatro horas; un escenario con simetría pide dos haces cruzados; un concierto pide equipo de producción sobre plataformas.
Los tres cotizan IVA aparte y ninguno cobra el viaje, el armado ni la operación por separado. Si no sabes cuál te toca, haz la cuenta de momentos de tu programa: ese número decide.
Un seguidor de 1200 W con operador durante cuatro horas continuas, con trazo ensayado para cada momento clásico de la noche.
Paquete recepción completa
Dos equipos en ángulos opuestos, cada uno con su técnico, cuatro horas: al cruzarse los haces desaparece la sombra dura de una fuente única. Galas, pasarelas y shows.
Paquete 2 seguidores
Cuatro seguidores de alta potencia o más, con un jefe de iluminación al mando, plataformas elevadas para operar y una visita al recinto antes del montaje.
Paquete de producciónUn solo momento contratado: las dudas que llegan antes de reservar
¿Falta la tuya? Marca o escribe al 55 3068 2988 y te respondemos hoy mismo por WhatsApp.
Las dudas generales del servicio (qué equipos operamos, en qué se distingue del sky tracker, dónde se coloca el técnico) están resueltas en la página del seguidor.
Cubre el momento contratado de punta a punta, con margen. El técnico toma el control antes de que el DJ haga el anuncio y lo suelta cuando la canción cierra; entre esas dos marcas caben el vals, la entrada o el brindis sin contar minutos. La hora se agenda alrededor del horario que nos des, así que un atraso normal de protocolo entra sin cargo. Fuera del alcance quedan dos momentos apartados por hora y media de cena.
De sobra. Un vals de boda se va en tres o cuatro minutos y la hora contratada existe justo para eso: el círculo prende cuando la pareja pisa la pista y se apaga cuando termina la pieza, sin que nadie te avise que el tiempo se acabó. Si hay coreografía sorpresa pegada al vals, dinos cuánto dura al apartar y la dejamos dentro de la misma hora.
Sí, y es el segundo momento que más se pide en este nivel. La diferencia es de posición: el brindis pasa junto a la mesa de honor o el micrófono, no en el centro de la pista, de modo que el técnico se coloca en otro punto y cierra más el iris. Se elige uno de los dos al cotizar, porque el trazo que ensaya cambia según el lugar.
Cuando cuentas dos momentos o más. Si tu programa trae vals, brindis, pastel y ramo, el paquete de $5,000 + IVA da cuatro horas continuas y sube la potencia a 1200 W, que es lo que pide un salón lleno. También conviene si tu protocolo se mueve mucho: con el técnico en sitio cuatro horas, el orden de la noche deja de ser un problema.
Del tamaño que pida la escena, y eso lo decide el iris. Para un vals el operador lo cierra hasta que encierra a las dos personas completas y deja las mesas de alrededor afuera; para un brindis lo cierra todavía más. Lo importante no es que el círculo sea grande, es dónde cae el borde: lo que queda fuera se va a penumbra y ahí está el efecto.
El recorrido de un momento, bien hecho. Entra al salón una o dos horas antes, arma sobre tripie en un punto con vista directa hacia la pista, enfoca contra el piso vacío para medir el diámetro y camina la ruta que van a seguir los novios desde su mesa. Al final amarra la señal con el DJ. Para cuatro momentos distintos esa hora no da, y ahí corresponde la recepción completa.
Funciona, con un ajuste. Una coreografía con chambelanes ocupa más piso que un baile de dos personas, así que el operador abre el iris y sigue a la quinceañera dejando al grupo dentro del haz. Si la rutina tiene cambios de formación, pásanos el orden al apartar. La hora alcanza para la coreografía completa más el cambio de zapatillas, si va pegado.
Se combina seguido, y por algo muchas parejas contratan los dos el mismo día. Con la capa de niebla sobre el piso, el haz entero se vuelve visible en el aire y no solo el punto donde cae sobre la pareja. Un mismo aviso del DJ arranca a los dos técnicos. La niebla baja para un solo momento sale en $3,500 + IVA y se cotiza pegada a este paquete.
Se espera, y pasa seguido. La cena se alarga, el MC se entretiene y el vals sale cuarenta minutos tarde: mientras el operador siga en sitio, el momento se recorre sin cargo, porque la hora corre desde que el círculo prende. Su hora de salida sí es un tope, y se calcula desde el momento que contrataste. Cuando el orden de la noche acostumbra moverse, avísanos al cotizar y dejamos más margen.
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O con nuestro equipo
El servicio completo, el oficio del técnico y dos efectos que le suman
Si todavía comparas proveedores, aquí está lo que viene antes del precio: qué equipos se operan y qué hace exactamente la persona detrás del control.
El mismo equipo instala los dos servicios en una sola visita, así que el viaje se reparte y no lo pagas dos veces.
El panorama del servicio: los equipos que manejamos, en qué instantes entra el haz y el cuadro completo de niveles con precio.
Renta de Seguidor de Luz
El oficio detrás del control: dónde se para, cómo ensaya el trazo y qué hace cuando la pareja se sale de lo ensayado.
Seguidor con Operador
La capa de niebla que vuelve visible el haz entero en el aire. Un solo aviso del DJ mueve a los dos técnicos.
Humo Bajo para el Vals
Las iniciales proyectadas en el piso mientras el círculo acompaña a la pareja arriba. Dos capas de luz en la misma foto.
Gobos con Monograma