Básico: 12 pares, un color
Uplighting perimetral puro para salones de hasta 200 m², con un color base fijo toda la noche. La entrada al servicio.
Paquete Uplighting BásicoPar LED RGBW al pie de cada muro, uno cada 2 metros. El salón cambia de identidad sin mover un solo centro de mesa. Técnico incluido toda la noche.
Nuestro trabajo empieza con el salón apagado. Recorremos el perímetro y marcamos dónde vive cada luminaria: pegada al zoclo, mirando al techo, una cada 2 metros de muro. Eso es el uplighting, la parte de la renta de luces LED que más cambia un espacio por cada peso que cuesta, porque convierte las paredes en protagonistas sin tocar la decoración. Los pares son RGBW profesionales de Chauvet, Elation y ADJ, y el paquete de entrada, con 12 luminarias, arranca en $4,500 + IVA.
El día del evento estamos en el venue con un mínimo de 2 horas de margen, cuando el perímetro sigue libre de mesas. La prueba se hace a oscuras: pared por pared, el salón genérico va desapareciendo y aparece uno con carácter. Si tu fiesta pide ambientes distintos durante la noche, ese mismo montaje se opera con iluminación por momentos; y cuando el tono importa al milímetro, lo programamos desde su código HEX.
Perímetro, color base y la prueba a oscuras: lo que definimos antes de encender
Un buen uplighting se decide con la luz apagada. El trazo del perímetro, el color base y la prueba final pesan más que la cantidad de luminarias: un trazo pensado le gana siempre a un montón de pares puestos al azar.
¿Ya tienes los m² de tu salón? Abajo están los paquetes con su conteo de pares. Si no los tienes, una foto de cada pared nos alcanza para proponerte el trazo completo.
La regla base es sencilla: una luminaria cada 2 metros de muro. El oficio está en las excepciones. En las esquinas el par se retranquea para que el haz no rebote doble entre los dos muros; cada columna recibe el suyo, porque una columna encendida ordena visualmente el espacio entero; y frente a un cortinero con tela caída la luminaria se separa del muro, si no, la tela se come el haz a medio camino.
También hay tramos donde un par sobra: la puerta de servicio por donde cruzan meseros toda la noche, el muro que quedará tapado por la mesa de postres, el resane que la luz rasante delataría. Por eso el conteo real sale del plano y no del aforo: un salón de 300 m² suele pedir entre 16 y 24 pares, mientras que hasta 200 m² se cierra con los 12 del paquete Básico de uplighting.
Un salón de paredes blancas es un lienzo sin pintar: mesas bonitas, manteles planchados y un fondo que no dice nada. La luz vertical le da la tercera dimensión. Cada par dibuja una columna de color que nace en el piso y se desvanece antes del plafón, y ese degradado engaña al ojo: el techo se percibe más alto y los muros dejan de ser fondo para volverse marco del evento.
El color base se decide con tres datos: el tono de tu decoración, el color de la pared y la hora en que arranca la fiesta. Para boda clásica, el ámbar dorado nunca falla; para XV años o corporativo, programamos el tono exacto de tu paleta en cada luminaria RGBW, con código HEX o referencia en mano. Cuando ese tono merece afinarse hasta el detalle, la página de color personalizado explica cómo lo trabajamos.
Entramos antes que los montajes de mesa, porque el perímetro se trabaja mejor con el piso despejado. El orden no cambia: se reparten los pares según el trazo, el cableado corre pegado al zoclo y lejos de los pasos de servicio, y la conexión se hace por tramos para no cargar un solo punto de corriente. Transporte, instalación y retiro van incluidos en los cuatro paquetes, igual que el técnico que se queda toda la noche.
Después llega el momento que más nos gusta del oficio. Pedimos apagar la luz general y encendemos pared por pared: ahí salta el par que quedó chueco, el tramo que pide otra luminaria, el reflejo que hay que domar. Media hora de ajustes con el salón vacío y a oscuras, y el montaje queda cerrado antes de que aparezca el primer proveedor. Los cambios de última hora se resuelven en esa prueba, nunca con los invitados adentro.
Lo que conviene resolver antes de apartar la fecha
Ninguna de estas seis mueve el precio por sí sola, pero todas mueven el resultado. Puedes pensarlas con calma o resolverlas con nosotros en dos mensajes.
Aquí van, con el criterio que aplicamos en cada una:
El número sale de la pared, no del aforo: 12 pares cubren salones de hasta 200 m², y uno de 300 m² anda entre 16 y 24. Contar los muros reales siempre le gana a adivinar por invitados.
Un solo tono bien elegido resuelve la mayoría de las fiestas. Cuando el evento tiene actos (ceremonia, cena, pista), conviene el cambio por momentos que el técnico ejecuta desde el DMX.
El muro blanco devuelve el color tal cual se programa. La pared oscura o forrada de madera se traga parte del haz y pide pares más juntos o un tono más saturado para compensar.
Si los candiles del salón se quedan prendidos a tope, el uplighting se lava. Acordamos con el venue atenuar la luz general en los momentos clave y el color recupera protagonismo.
El cristal no sostiene el haz como un muro. En esos tramos el par se reorienta hacia columnas o cortinas, y de noche el ventanal devuelve reflejos de las paredes encendidas que suman.
Con sol entrando, el efecto apenas se percibe. El uplighting rinde desde que empieza a oscurecer; para eventos de día solo lo recomendamos en salones cerrados sin luz natural.
Perímetros encendidos en bodas, XV años y corporativos de CDMX y Estado de México
Fíjate en las paredes más que en las mesas: la columna de color que sube desde el piso es el par trabajando. Donde la luz abraza una columna o un arco, hubo una decisión de trazo detrás.
Todos los montajes se hicieron con par LED RGBW de grado profesional y quedaron operados por técnico durante el evento.
Del perímetro básico al show completo: elige por m² y por lo que tu noche pide
Los cuatro traen luminarias profesionales, técnico, programación del color, transporte, instalación y retiro. La diferencia real está en el alcance de cada uno.
Si dudas entre dos, mándanos los m² del salón y el tipo de evento: te decimos cuál alcanza y cuál te sobra.
Uplighting perimetral puro para salones de hasta 200 m², con un color base fijo toda la noche. La entrada al servicio.
Paquete Uplighting Básico
El perímetro completo más cambios de color por momentos vía DMX, con coordinación con el DJ. El que más sale en bodas.
Paquete Color Dinámico
Más de 30 luminarias con DMX multizona, dos personas en el equipo y visita previa. Para haciendas y salones con varias áreas.
Paquete Ambiente Completo
Desde 50 luminarias con consola dedicada, diseñador de iluminación y render 3D previo disponible. Galas y bodas de lujo.
Paquete Producción de LucesPares por m², paredes difíciles y lo que tu venue va a preguntar
Respondemos como en WhatsApp: el dato al frente y el consejo al final. Las dudas de colores exactos, guion de luz o paquetes viven en las páginas hermanas.
¿Tu salón es un caso raro? Mándanos fotos. Los casos raros son los que más nos gustan.
La cuenta se hace sobre la pared, no sobre los invitados: un par cada 2 metros de muro. Un salón de hasta 200 m² se resuelve con los 12 pares del paquete Básico; uno de 300 m² anda entre 16 y 24 luminarias. Pásanos los m² o, mejor todavía, una foto de cada pared, y te regresamos el número exacto sin que tengas que medir nada.
Porque el efecto vive en el recorrido del haz: la luz nace en el piso, sube por el muro y se desvanece cerca del plafón, y ese degradado es lo que hace ver el techo más alto. Colgado desde arriba, el mismo par solo produce un charco de luz hacia abajo, como cualquier lámpara. Abajo además no se perfora nada ni se cuelga peso: la luminaria se asienta en el piso y ya.
Sí, y esa es su gracia: el uplighting no toca centros de mesa, flores ni telas. El par ocupa el zoclo, una franja que la decoración casi nunca usa. Preferimos entrar antes para cerrar el perímetro con el piso libre, pero también sabemos trabajar rodeando un montaje ya puesto. Como el LED no genera calor, puede quedar pegado a tela o follaje sin riesgo.
Sirve, con expectativas claras. El haz sube varios metros y se funde en la penumbra, así que la parte alta de la bóveda queda en sombra y el salón se siente más recogido, algo que en la práctica favorece. Ahora, si lo que quieres es pintar el techo completo, eso ya pide las barras y el wash del paquete Premium, que cubren superficies mayores que un par solo.
De noche rinde al máximo, sin discusión. Con sol entrando por las ventanas, el color se percibe apenas como un tinte sobre la pared. Te lo decimos de frente: si tu evento termina antes de oscurecer y el salón tiene mucha ventana, invierte en otra cosa. En salones cerrados sin luz natural, en cambio, funciona igual de bien a cualquier hora.
El cableado corre pegado al zoclo, detrás de la línea de pares, y solo cruza pasos donde no queda de otra, fijado y protegido para que nadie tropiece. Desde las mesas lo que se ve es la pared encendida; el cable queda justo en la franja de sombra que el propio par proyecta sobre el piso. En la prueba a oscuras revisamos que ningún tramo brille ni estorbe.
El cristal deja pasar el haz y el espejo lo devuelve, así que en esos tramos nunca clavamos el par de frente. La solución es correr la luminaria hacia el marco, una columna o la cortina, o cruzar el ángulo para que el reflejo caiga donde no moleste. Bien tratado, un ventanal de noche hasta suma: refleja las paredes encendidas del resto del salón y duplica el efecto.
Las columnas son un regalo: cada una recibe su propio par y se vuelve un pilar de color que ordena el salón completo. Con las molduras depende del relieve. La luz rasante las dibuja con sombra, y en cantera o yeso trabajado eso se ve espectacular; sobre un muro con parches o resanes pasa lo contrario, la luz los delata, y ahí preferimos mover el par o suavizar el ángulo.
El uplighting es de los pocos montajes que casi ningún venue rechaza: nada se cuelga, nada se perfora, nada se pega. Cada par descansa en el piso con su cable al zoclo, el consumo eléctrico es bajo y el LED no calienta, tres argumentos que tranquilizan a los salones históricos con instalación delicada. Si tu venue pide ficha técnica o requisitos, dinos con quién hablamos y lo resolvemos directo.
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O con nuestro equipo
El uplighting resuelve el interior; estos servicios cubren el resto del venue
El par LED trabaja de muros hacia adentro. La fachada, los arcos de un casco histórico y el fondo del presídium tienen cada uno su equipo especializado.
Cuéntanos qué áreas quieres encendidas y armamos la combinación con un solo montaje y un solo equipo.
La página general del servicio: los cuatro paquetes, las zonas de color y todo lo que el par LED hace además del perímetro.
Luces LED para Eventos
Cuando lo que quieres pintar es la fachada o el jardín desde afuera, el cañón de alta potencia toma el relevo del par.
City Color
Arcos, cantera y columnas de venues históricos tratados pieza por pieza, más allá del perímetro corrido del salón.
Iluminación Arquitectónica
La cortina de puntos de luz que cierra el fondo del presídium o de la mesa de novios, sobre el ambiente que da el uplighting.
Cascadas LED