1 cortina: una estructura, 3 metros de fondo
Un truss y una cortina de 3×3 m con twinkle. Es el montaje más rápido del catálogo y el que menos piso ocupa detrás de la mesa de novios.
Paquete 1 cortinaTruss portátil autoportante de 2.5 a 5 m que se apoya en el piso, sin una sola perforación. Twinkle, cascada programada y control DMX desde 4 cortinas.
Hay un momento del montaje que nadie fotografía: el truss ya armado en el piso del salón vacío, todavía a la altura de la rodilla, con el fierro a la vista y los cables enrollados al lado. Dos horas después ese mismo tubo va a estar de pie con una cortina de 3×3 metros colgando y nadie va a sospechar que existe. De eso trata esta página: la mitad de la renta de cascadas LED que se resuelve antes de que llegue el primer invitado.
La estructura es truss portátil autoportante y contrapesado, con torres que se regulan de 2.5 a 5 metros: descansa en el suelo del salón y el muro no recibe tornillo, cinta ni gancho. Casi cualquier hacienda o salón de CDMX lo pide así por escrito. Del lado de la luz hay tres comportamientos y conviene elegir desde la cotización: twinkle, que parpadea al azar como cielo estrellado; cascada programada, donde la luz recorre la cortina en secuencia; o luz fija, sin movimiento. Cambiar color o efecto sobre la marcha ya pide control DMX, y eso entra a partir de las cuatro cortinas.
Estructura, acabado y efecto: lo que se define antes de subir el truss
Una cascada LED son dos cosas: la cortina que se ve y la estructura que nadie mira. Estos tres puntos son los que resolvemos con el cliente y con el coordinador del venue antes del día del evento: cómo se para el truss, cómo se esconde y qué va a hacer la luz cuando el salón baje su iluminación general.
Si ya tienes medidos la altura libre y el ancho del muro, baja directo a los paquetes de cascadas LED. Si no, con una foto del muro de frente y alguien parado al lado como referencia nos alcanza para calcular.
El truss llega desmontado en tramos y se arma en el piso, ahí mismo, junto al muro donde va a quedar. Son dos bases contrapesadas, dos torres verticales que se regulan en altura y un tubo horizontal arriba del que cuelga la cortina. Todo el peso baja al suelo. La pared no recibe una perforación, ni cinta, ni gancho, y del techo no se cuelga nada: al pararse sola, la estructura autoportante deja el venue intacto.
Esa es la razón por la que el montaje pasa sin discusión en salones y haciendas que prohíben anclajes, y por la que al final de la noche no hay que negociar ningún cargo por daños. Lo único que la estructura sí exige es altura libre: las torres se regulan entre 2.5 y 5 metros y hay que medir hasta el punto más bajo del techo, que casi nunca es el plafón. El límite real lo pone la viga más baja, un ducto de aire acondicionado o un candil colgante.
Un montaje se delata por las torres. La cortina cae 3 metros y tapa el tubo horizontal sin esfuerzo, pero las dos patas verticales quedan en los extremos y ahí se nota quién armó qué. Lo que hacemos es sacarlas del encuadre: se abren un poco más allá del ancho de la cortina, se alinean con la esquina del muro o se dejan detrás de las columnas de flores y telas. Todo el armazón entra antes que el resto de la decoración, así el decorador trabaja al frente y la luz solo aporta el plano de atrás.
Cuando el muro es irregular la estructura salva el montaje justamente porque no depende de él: si hay lambrín, un nicho, un tablero de contactos o una ventana con vista a la calle, el truss se separa unos centímetros y la cortina queda plana enfrente. Ojo con una confusión frecuente: esta cortina no baña la pared de color, la cubre por completo. Si quieres que el muro se pinte de un tono y siga viéndose la textura, eso es iluminación arquitectónica con uplighters, otro servicio y otro equipo.
Twinkle es parpadeo aleatorio: cada punto enciende y apaga en su propio ciclo, sin patrón repetido, y el ojo lo lee como un cielo estrellado detrás de la gente. Es el que se pide para boda, casi siempre en blanco cálido. La cascada programada hace algo distinto: la luz recorre la cortina de arriba hacia abajo en secuencia, con dirección y ritmo. Su movimiento se nota desde el otro extremo del salón, y por eso funciona en la fiesta, en un vals con coreografía o en XV años. Queda la luz fija, sin parpadeo, para cuando la cortina va a servir de fondo de retratos.
El salto técnico no está en la cortina sino en el control. Con una o dos cortinas la programación se deja cerrada antes del evento: eliges efecto y color, se prueba y así se queda hasta que apagamos. El control DMX con operador técnico arranca en el paquete de 4 cortinas, que es el primer nivel donde se justifica de verdad: con 12 metros de luz repartidos en cuatro estructuras vale la pena que alguien suavice el tono en la cena, meta color en la fiesta y sincronice las cuatro para que no se lean como cuatro cortinas sueltas.
Lo que preguntamos del salón antes de cargar el truss a la camioneta
Ninguna de las seis toca el precio del paquete; todas cambian el montaje. Vale la pena traerlas resueltas cuando nos escribas, porque de ahí sale cuántos tramos de truss subimos, dónde quedan las torres y cómo se programa la cortina.
Si alguna no la tienes clara, tampoco pasa nada. Con fotos del muro y del techo la definimos nosotros.
El rango útil de las torres va de 2.5 a 5 metros. Ojo con qué se mide: no el techo, sino lo más bajo que cuelgue de él. Un plafón de yeso, el ducto del aire o un candil recortan la altura aprovechable.
Las bases contrapesadas ocupan lugar detrás de la cortina. Necesitamos una franja despejada pegada al muro para las patas y para pasar a revisar el cableado durante el evento.
Da lo mismo si la pared tiene lambrín, un nicho, un tablero de contactos o una ventana atrás. La estructura no se apoya en el muro: se separa de él y la cortina cae plana enfrente.
El parpadeo del twinkle es al azar, discreto y romántico. La cascada, en cambio, baja en secuencia y se nota desde el otro lado del salón. Twinkle para mesa de novios y ceremonia; cascada para fiesta y vals coreografiado.
Hasta dos cortinas la luz se deja programada y no se vuelve a tocar. Desde cuatro entra el control DMX con operador técnico, que ajusta tono y efecto sobre la marcha conforme avanza el protocolo.
Bajo carpa, pérgola o techado funciona sin problema y el truss se ancla al piso. Lluvia directa no: las cortinas no aguantan agua encima, así que en jardín abierto pedimos cubierta.
La estructura antes de subirla y cuando ya desapareció
Fíjate en los extremos de cada cortina: ahí están las torres del truss, corridas hacia afuera para no entrar en el encuadre. En varias tomas ya no se distinguen, y ese es exactamente el objetivo.
Hay fotos de montaje con la escalera puesta y fotos del resultado con twinkle en blanco cálido y con la cascada bajando en secuencia. Todas son de truss portátil de piso, en salón cerrado y bajo carpa.
El truss y su instalación van incluidos en los cuatro niveles
Los cuatro paquetes traen las cortinas de 3×3 metros, su estructura de truss portátil, cableado, transporte, montaje y desmontaje. De un nivel al siguiente lo que se mueve es cuántas estructuras subimos, cuántos metros de luz quedan al frente y si viene control DMX con operador técnico.
Con una cortina el montaje se va en 45 a 60 minutos; con cuatro estructuras, entre 2 y 3 horas. Llegamos con margen para probar la programación antes de que abran las puertas del salón.
Un truss y una cortina de 3×3 m con twinkle. Es el montaje más rápido del catálogo y el que menos piso ocupa detrás de la mesa de novios.
Paquete 1 cortina
Dos estructuras alineadas para que el fondo se lea como una sola pared de luz, o separadas en dos puntos del venue. Este nivel todavía no trae DMX.
Paquete 2 cortinas
Cuatro truss independientes y el primer nivel con control DMX y operador técnico: aquí el color y el efecto cambian en vivo durante la noche.
Paquete 4 cortinas
Desde ocho cortinas, con varias zonas del salón que el DMX maneja al mismo tiempo. Trae equipo técnico completo, visita previa y una distribución trazada sobre las medidas del venue.
Paquete de producciónEstructura, altura, piso y qué efecto elegir
Casi todas nos caen por WhatsApp después de que el cliente ya pisó el venue y le entra la duda de cómo se va a parar la cortina. Si mandas una foto del muro, te devolvemos el montaje propuesto.
Las dudas generales de cuántas cortinas y qué colores hay están resueltas en la página de cascadas LED.
Es una estructura de tubo metálico que llega desmontada, se arma en el piso y se para sola: dos bases contrapesadas, dos torres regulables y un tubo horizontal arriba del que cuelga la cortina. El peso entero descansa en el suelo del salón, así que no perforamos, pegamos ni atornillamos nada en muros ni en el techo. Por eso pasa el filtro de los venues que prohíben cualquier anclaje.
De altura, entre 2.5 y 5 metros libres, que es el rango en el que se regulan las torres. Mide hasta lo más bajo que cuelgue del techo: si hay viga, ducto de aire o candil, ése manda sobre el plafón. De piso pedimos una franja despejada pegada al muro para las bases y para poder pasar a revisar el cableado mientras avanza el evento.
El tubo de arriba lo cubre la cortina, que cae 3 metros. Las torres de los extremos se corren hacia afuera del ancho de la cortina, se alinean con las esquinas del muro o quedan detrás de las flores y telas del decorador. Bien colocadas no entran al encuadre del fotógrafo, y con las luces generales abajo ya nadie las distingue en las fotos de los invitados.
El twinkle parpadea al azar, cada punto en su propio ciclo, y se lee como estrellas: es el de boda, en blanco cálido. En la cascada programada la luz recorre la cortina de arriba hacia abajo en secuencia, con movimiento evidente, y rinde en fiesta, vals con coreografía o XV años. Si la cortina va a ser fondo de retratos, mejor luz fija. Conviene decidirlo en la cotización.
Cuando quieres que la luz cambie durante la noche y cuando hay varias estructuras que deben ir coordinadas. Si son una o dos cortinas, la programación se deja cerrada y trabaja sola hasta el final. El DMX con operador técnico arranca en el paquete de 4 cortinas: ahí ya son 12 metros repartidos en cuatro truss y alguien tiene que sincronizarlos y meter color cuando cambia el momento.
Se maneja a mano. Viaja desmontado en tramos y lo arma la cuadrilla de montaje, sin grúa, sin montacargas y sin pedirle apoyo al personal del salón. La misma gente tiende el cableado y prueba la programación antes de retirarse. Una cortina queda lista en 45 a 60 minutos; cuatro estructuras, entre 2 y 3 horas. Solo pedimos acceso libre y el área despejada a esa hora.
Las torres bajan hasta 2.5 metros, que es el mínimo del rango, y la caída de la cortina se ajusta a esa altura. El efecto se aprecia igual, incluso más concentrado en un espacio chico. Lo que sí conviene revisar antes es que no haya un candil o un ducto justo donde va la torre. Manda una foto del muro de frente y otra del techo y lo confirmamos.
Sí, aunque no en caliente. Como el truss es autoportante se puede reubicar: se descuelga la cortina, se aflojan las bases y se rearma en el punto nuevo, que toma casi lo mismo que el montaje original. Si de entrada sabes que la ceremonia y la recepción van en dos lugares del mismo venue, sale mejor llevar dos cortinas y dejar cada zona con la suya.
No cambia nada del montaje. La estructura se para en el piso y se separa unos centímetros de la pared, así que la cortina cuelga plana enfrente aunque atrás haya lambrín, un nicho, un tablero de contactos o una ventana. Es justo el caso donde más se agradece, porque el muro feo desaparece. Si en vez de taparlo quieres teñirlo de color, eso lo hace la iluminación arquitectónica.
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Lo que suele entrar el mismo día y con la misma cuadrilla
El truss resuelve el fondo del evento. Estos otros servicios resuelven el resto del salón: el muro que sí se quiere ver, la esquina de fotos de los invitados y el haz sobre los novios.
Se cotiza todo en la misma propuesta y lo instala la misma cuadrilla, sin una segunda visita al venue.
La página madre: cuántas cortinas pide tu pared, los colores disponibles y los cuatro paquetes con estructura incluida.
Cascadas LED
El mismo truss pensado desde la foto del invitado: cuánto mide el fondo, a qué distancia se paran y en qué parte del salón conviene.
Photocall y Fondo Fotográfico
Si el muro vale la pena verse: uplighters inalámbricos que lo bañan de color en lugar de cubrirlo con una cortina de luz.
Iluminación Arquitectónica
El haz que persigue a la pareja durante el vals, con la cortina de luz quieta al fondo y el twinkle encendido.
Seguidor de Luz