Vals Único
Una máquina y una carga de fluido para un solo momento del programa. La opción de quien tiene claro que la niebla es para el vals y ya.
Paquete vals único de humo bajo$5,500 + IVA. Glicol ilimitado, operador técnico de 4 a 6 horas y activaciones a demanda en cada momento del programa.
Una recepción no tiene un momento estelar: tiene lista. Entran los novios, luego el vals, después el brindis, más tarde el pastel y al final la salida. Este es el nivel de la renta de humo bajo que más se contrata en REDEIL, y la razón cabe en una línea: cuando el fluido es ilimitado, nadie tiene que decidir de antemano cuál de esos momentos merece nubes en el piso. Se cubren todos, y si aparece uno que no estaba previsto, también.
El paquete incluye 1 máquina de niebla baja profesional, fluido de glicol para toda la noche y un operador técnico de 4 a 6 horas que se queda en el salón coordinado con tu DJ y tu maestro de ceremonias. La niebla se mantiene a la altura de los tobillos, sin olor y sin residuo, y se disipa sola entre activación y activación. Si tu evento es un solo momento y nada más, el paquete de vals único te sale más barato. Traslado, montaje y desmontaje van dentro del precio, lo mismo en CDMX que en Estado de México.
Fluido sin tope, una lista de momentos y alguien que la ejecuta
La diferencia entre este nivel y el de una sola carga no está en la máquina: es la misma. Está en que el fluido no se raciona y en que el operador no se va después del vals. Eso cambia la conversación de "¿en qué momento lo usamos?" a "¿en cuáles no hace falta?".
Abajo están las tres piezas del paquete: qué implica el fluido ilimitado, cómo se reparten los momentos de una recepción y quién da cada señal el día del evento. El desglose completo de inclusiones está en lo que incluye el paquete.
Ilimitado quiere decir que el fluido de glicol no se cuenta ni se cobra por disparo. Al salón entra fluido de sobra para la noche más reserva aparte, y la máquina se recarga en menos de un minuto, así que entre un momento y el siguiente no hay pausa técnica que esperar. Cada disparo suelta niebla pareja durante 3 a 5 minutos, que alcanza de sobra para un vals de 3 o 4.
Con esa aritmética, la ventana de 4 a 6 horas da para muchísimas más activaciones de las que una recepción llega a pedir: lo normal son entre 3 y 6 momentos en toda la noche. Por eso el tope real nunca es el material, es el reloj del operador. Vale la pena amarrar al cotizar a qué hora arranca su cobertura, porque de ahí se cuentan las horas.
Casi todas las listas se parecen: entrada de los novios, vals, baile con los padres, brindis, corte de pastel, arranque de la hora loca y salida final. Unos XV años agregan el cambio de zapatillas y el baile con chambelanes. Ese orden es el que le pasamos al operador, y lo bonito de tenerlo por escrito es que a media fiesta nadie tiene que improvisar quién sigue.
Ahora la parte que casi nadie te dice: aunque el fluido sea ilimitado, conviene no disparar en cada canción. El efecto vive del contraste, y si la pista trae niebla toda la noche deja de marcar nada. Nuestra recomendación después de cientos de recepciones es reservarlo para los momentos de protocolo y dejar el baile libre limpio. Hay una hoja pegada en la consola del DJ con la lista impresa y una marca de pluma al lado de cada momento que ya salió: ese papel es todo el sistema.
El técnico se presenta 1 o 2 horas antes, monta, hace prueba de caudal y se sienta a acordar la señal. El reparto casi siempre queda igual: el wedding planner manda el orden del programa, el MC anuncia en voz alta cada momento y el DJ suelta la pista. El operador dispara 30 segundos antes de que la pareja camine a la pista, de modo que la niebla esté asentada cuando entra el primer acorde. La señal puede ser un gesto o un radio; lo que importa es que sea una sola y que todos la conozcan.
Tener a alguien ahí las 4 a 6 horas se paga solo en los imprevistos: el MC se adelanta media hora, la canción del brindis cambia, el fotógrafo pide repetir la entrada. Todo eso se resuelve en el momento. El límite honesto es otro: una máquina rinde en una pista de salón estándar, y si la tuya es muy amplia el caudal no llega parejo al otro extremo. Para eso está el paquete de doble cobertura con dos máquinas, que trabaja desde lados opuestos y cubre la pista de lado a lado.
Lo que se acuerda antes de que el operador cargue la máquina
Las seis se acuerdan sin costo: lo que cambian es cómo se siente el efecto mientras la fiesta corre. Se definen contigo, con tu planner o con el DJ en los días previos.
Si todavía no tienes el programa cerrado, no es problema: pásanos lo que llevas y proponemos el reparto nosotros.
Qué momento va primero y cuál cierra la noche. El operador trabaja con esa secuencia escrita, así que un cambio de orden avisado a tiempo no cuesta nada y uno improvisado sí se nota.
Sin tope de fluido, la tentación es usarla en todo. Entre 3 y 6 activaciones es lo que hace una recepción bien marcada; más allá de eso el efecto deja de sorprender y se vuelve decorado de fondo.
Las 4 a 6 horas del operador se cuentan desde una hora que tú eliges. Cuando el protocolo empieza tarde y el cierre es de madrugada, conviene correr el arranque en vez de estirar el final.
Con pista de salón estándar basta una máquina. Antes de cerrar, mándanos las medidas: si es muy amplia te lo decimos de una vez y pasamos a la cotización de dos máquinas.
DJ, maestro de ceremonias o wedding planner, pero uno solo por momento. Cuando tres personas creen que les toca avisar, el disparo llega tarde o doble.
Algunos recintos piden aviso previo para efectos especiales o que un responsable esté presente en la activación. Se pregunta al firmar el venue, no la semana del evento.
Salones, jardines y haciendas de CDMX y Estado de México
Estas fotos salieron de recepciones donde la niebla se activó más de una vez a lo largo de la noche. Fíjate en que la capa siempre queda a la altura de los tobillos: por eso los invitados sentados alcanzan a ver la pista completa sin levantarse.
Si quieres saber cómo se vería en tu salón, pásanos un par de fotos del lugar y te decimos dónde se pararía la máquina.
Un solo precio para toda la noche, sin cargo por activación
Alcanza para una boda o unos XV años completos en salón, jardín o hacienda con pista de dimensiones normales. Cubre desde la entrada hasta la salida de los novios sin que nadie tenga que administrar el fluido.
El precio ya trae traslado ida y vuelta, montaje, operación y desmontaje. Lo único que se cotiza aparte es una segunda máquina o el horario extendido si tu cierre se pasa de las 6 horas.
El efecto en todos los momentos del programa: entrada, vals, brindis, pastel y cierre. El operador se queda en el salón y dispara cuando le toca.
Un momento, una pista amplia o la producción entera
Si tu programa se reduce al vals y nada más, no tiene sentido pagar la noche completa. Y en el otro extremo, cuando la pista es enorme o quieres que la luz y los efectos vayan en el mismo cue, el paquete crece.
Los cuatro niveles usan el mismo fluido de glicol certificado y llevan operador técnico incluido. Lo que cambia es cuántas máquinas entran, cuánto tiempo se quedan y qué equipo se suma.
Una máquina y una carga de fluido para un solo momento del programa. La opción de quien tiene claro que la niebla es para el vals y ya.
Paquete vals único de humo bajo
Dos máquinas sincronizadas y dos operadores para pistas amplias, haciendas y jardines abiertos donde una sola no llega al otro extremo.
Paquete doble cobertura
Dos máquinas más seguidor con operador y cuatro cabezas móviles, con equipo de 3 a 4 personas y visita previa al venue.
Paquete producción premiumFluido, horarios, señales y reglas del salón
Esto es lo que pregunta por WhatsApp quien ya decidió cubrir la noche entera y anda armando el programa. Falta la tuya, marca al 55 3068 2988 y te contestamos.
Para lo general del efecto (seguridad del fluido, alarmas, diferencia con la máquina de humo) la página de humo bajo lo explica a detalle.
De los cuatro niveles que ofrecemos, este se lleva la mayoría de las bodas por una razón práctica: casi ninguna recepción tiene un solo momento. Sumas la entrada, el vals, el brindis y el corte de pastel y ya van cuatro. Con fluido ilimitado y un operador que se queda entre 4 y 6 horas dejas de racionar el efecto y de elegir por adelantado cuál momento lo merece. Son $5,500 + IVA.
Que no compras cargas, compras la noche. El operador llega con fluido de glicol de sobra y con reserva aparte, así que ninguna activación se cobra por separado ni se descuenta de un saldo. Si a media fiesta aparece un momento que nadie tenía en el programa, se dispara y listo. El único límite es la hora en que termina la cobertura del operador.
Tantas como pida tu programa. Cada activación rinde de 3 a 5 minutos y la máquina se recarga en menos de un minuto, así que en una ventana de 4 a 6 horas caben muchas más de las que una recepción necesita: lo habitual son entre 3 y 6 momentos. Nadie anda contando disparos durante la fiesta; el operador va tachando la lista conforme avanza la noche.
Los de protocolo. Entran los novios al salón, sigue el vals y luego el baile con los padres; más tarde caen el brindis y el pastel, y al cierre la hora loca y la despedida. En XV años se suman el cambio de zapatillas y el baile con chambelanes. Tú armas la lista en el orden que quieras y nosotros la pasamos al operador y al DJ para que ambos sepan qué sigue.
Llega 1 o 2 horas antes del protocolo, prueba caudal y deja acordada una señal clara con el DJ y el MC, visual o por radio. El MC anuncia, el DJ suelta la canción y el operador dispara 30 segundos antes de que la pareja pise la pista, para que la niebla esté asentada en el primer acorde. Si el protocolo se mueve de hora, se ajusta ahí mismo.
Sí, y conviene preguntarlo desde que firmas el venue. Varios recintos manejan reglamento propio para efectos especiales: aviso por escrito, un responsable del salón presente durante la activación o revisión previa de los sensores. Nada de eso complica el montaje si lo sabemos con tiempo, porque lo resolvemos con el encargado antes del día del evento. Pásanos el nombre del salón y hacemos la llamada nosotros.
Cuando la pista es muy grande. Una máquina cubre bien una pista de salón estándar, pero en pistas amplias, haciendas y jardines abiertos el caudal no llega parejo hasta el extremo opuesto y la capa se ve despareja. Ahí lo honesto es subir a doble cobertura: dos máquinas en lados opuestos, dos operadores, $8,500 + IVA. Pásanos las medidas del área de baile y te decimos cuál te toca.
No hace falta guardar nada, y eso es justo lo que cambia frente al paquete de una sola carga. El operador trae reserva, así que la salida de los novios a las dos de la mañana sale con el mismo caudal que la entrada al salón. Lo que sí tiene hora es su cobertura: si tu cierre cae fuera de esas 4 a 6 horas, dilo al cotizar para acomodar el horario.
Tres cosas: la lista de momentos en orden, quién da la señal en cada uno (DJ, MC o wedding planner) y a qué hora arranca la cobertura del operador. Con eso montamos 1 o 2 horas antes, probamos caudal y dejamos el equipo listo. El traslado, el montaje y el desmontaje ya vienen en el precio, así que de tu parte no hace falta nada más.
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El servicio madre y los efectos que comparten el mismo cue
Cuando el operador de niebla ya está en el salón las 4 a 6 horas, sumar otro efecto sale más barato porque se comparte traslado y equipo técnico. Estos son los que más se piden encima de la recepción completa.
Cada uno tiene su propia página con precios y criterios de montaje.
Las tres formas de producir niebla baja comparadas: cuál rinde más minutos, cuál se disipa antes y cuál conviene según el salón.
Glicol, CO2 o Hielo Seco
El haz que viaja con los novios momento a momento, con operador humano detrás. Se coordina con las mismas señales del DJ y el MC.
Seguidor de Luz
Para el arranque de la hora loca, cuando el protocolo termina y la pista pide movimiento y color en vez de nubes.
Cabezas Móviles