50 metros: la medida de una sola zona
Cubre una pérgola, una terraza chica o una ceremonia de hasta 50 invitados. Va sin dimmer: la intensidad queda fija de principio a fin.
Paquete 50 metros$11,500 + IVA con dimmer y asesoría en sitio incluidos. La medida para 200+ invitados en hacienda, finca o venue amplio.
A partir de 200 metros la renta de guirnaldas Edison toma otro papel: se vuelve la escenografía de la noche entera, con ceremonia, cocktail, cena y pista unidos por la misma luz ámbar. Este es el primer paquete de escala, y trae lo que la escala exige: dimmer para regular la intensidad y asesoría en sitio previa al montaje, porque con este metraje nada se decide sobre la marcha el día del evento.
Lo típico donde lo montamos: bodas de 200 o más invitados, cenas corporativas de fin de año, lanzamientos de producto y haciendas amplias de CDMX y Estado de México. Durante la visita previa medimos los puntos de anclaje reales y revisamos cuánta capacidad eléctrica queda libre. Y si tu evento cabe en una sola zona sin escenas de luz, échale ojo al paquete de 100 metros, que probablemente te alcanza.
Reparto por zonas, escenas de luz durante la noche y corriente disponible en el venue
Colgar focos es la parte fácil. Con este metraje el trabajo real está en administrar el tendido: cuántos metros recibe cada zona, cómo cambia la luz conforme avanza la noche y de qué tablero sale la corriente para todo.
Esas tres conversaciones se cierran en la visita previa, incluida en el paquete. A esta escala ya no la vemos como un extra: es lo que separa un montaje planeado de una sorpresa el día del evento.
En boda grande el reparto arranca con cuatro frentes: ceremonia, cocktail, cena y pista. De ahí, la pista se lleva la tajada mayor, porque un dosel cruzado gasta el doble de metros que las líneas paralelas, y lo restante se tiende en líneas simples que amarran la continuidad de luz entre zonas. Cambia el cálculo en hacienda: el cruce cae sobre el patio y cada corredor recibe una línea que corre a la altura del arco.
¿El tropiezo clásico a este metraje? Estirar de más. Repartir 200 metros en seis o siete frentes deja todas las zonas a medio vestir; conviene resolver cuatro a fondo y cerrar el resto con iluminación de otro tipo. Un patio de hacienda con corredores es donde este paquete rinde mejor, porque la propia arquitectura regala los puntos de anclaje.
Una guirnalda sin dimmer trabaja a intensidad fija de principio a fin: cumple, aunque alumbra igual la cena que el vals. Con dimmer aparecen las escenas de la noche: plena mientras la gente llega y cena, muy abajo cuando los novios entran a la pista, arriba de nuevo al arrancar la fiesta. Cuando suena la primera nota del vals, nuestro técnico ya tiene la mano en el control; la guirnalda desciende tan despacio que nadie registra el movimiento, solo que de pronto la pista se transformó.
Toda la operación corre por cuenta del técnico, que permanece el evento completo y va pactando cada cambio con el DJ o el maestro de ceremonias en transiciones graduales. En bodas, el primer baile es lo que justifica el dimmer; en un corporativo lo justifica el paso del cocktail a la presentación, cuando la sala necesita oscurecerse para que la pantalla se lea.
Doscientos metros le hacen una pregunta seria al tablero del venue. Ahí pesa el tipo de foco: los Edison LED consumen un tercio de lo que consume una bombilla de filamento real y no se calientan en montajes largos, así que son la carta segura cuando la capacidad viene justa. Durante la visita previa levantamos el dato completo: cuántos contactos independientes existen, de qué capacidad, y qué más va a colgarse de ellos, porque audio, cocina, luces de pista y refrigeración salen del mismo tablero.
Si el venue no da, la salida es una planta de luz calculada para todo el equipo del evento, no únicamente para la guirnalda. Pasa seguido en jardines y haciendas antiguas, con instalaciones pensadas para otra época. Detectarlo con semanas de anticipación cuesta poco; toparlo el día del montaje, con el camión descargado y el venue lleno de proveedores, cuesta carísimo.
Seis puntos que se cierran antes de que el camión salga de la bodega
Con 50 o 100 metros la única decisión es dónde cuelga la guirnalda. Aquí el juego cambia: hay que repartir el metraje entre zonas, ordenar las escenas de luz de la noche y asegurar la corriente para todo.
Estos seis puntos los resolvemos contigo y con el coordinador del venue durante la visita previa. ¿Te falta respuesta en alguno? Compártenos fotos y plano de mesas y te proponemos nosotros el reparto.
Ceremonia, cocktail, cena y pista caben en 200 metros cuando el reparto se hace con criterio. Ninguna zona recibe lo mismo: la pista absorbe el doble por su cruce. Sumar frentes de más deja todos a medio vestir.
El cruce grande va sobre el patio y cada corredor lleva su línea a la altura del arco. Aquí el metraje luce al máximo: columnas y vigas de la hacienda ya funcionan como anclajes, así que no se instalan postes.
Una línea corrida del acceso a la recepción guía al invitado con luz desde que llega. Gasta poquísimos metros del paquete y es la primera impresión de la noche, así que paga con creces lo que cuesta.
Un zigzag cruzado sobre pista de 8×8 metros consume entre 100 y 130 metros lineales. Este paquete lo cubre y todavía sobra tendido para el área de mesas: la combinación que más nos piden en bodas grandes.
Antes del evento se acuerda la escaleta con el planner o el coordinador: cuántos niveles de luz y en qué momento entra cada uno (llegada, cena, primer baile, fiesta). Ya en la noche, el técnico ejecuta cada cambio desde el dimmer.
Pregúntale al venue cuántos contactos independientes ofrece y cuánta capacidad sobra con audio, cocina y luces de pista conectados. Cuando la respuesta no alcanza, la solución es planta de luz calculada para todo el equipo.
Bodas de escala, patios coloniales y terrazas corporativas en CDMX y Estado de México
Cada imagen sale de un montaje nuestro, sin retoque de catálogo. Observa la continuidad: la misma altura y la misma densidad de foco atraviesan zonas distintas del venue, y esa uniformidad distingue a un reparto bien planeado de uno hecho al aventón.
En unas fotos hay Edison LED y en otras filamento vintage. A simple vista la luz ámbar es idéntica; el consumo eléctrico no lo es, y con este metraje esa elección define cuánta corriente hay que pedirle al venue.
El escalón de la gama donde entran el control de intensidad y la visita al venue
El precio cubre los 200 metros lineales con foco Edison en LED o en filamento, según prefieras, más cableado IP65, transporte, montaje, operación toda la noche y desmontaje. Ni la instalación ni la visita previa al venue se cobran aparte.
Rinde para cuatro zonas completas (ceremonia, cocktail, cena y pista) en bodas de 200 o más invitados, cenas corporativas y haciendas amplias. ¿Tu evento exige todavía más frentes? El siguiente escalón es el de 500 metros.
Pensado para boda grande, corporativo o hacienda amplia: varias zonas con luz continua para 200+ invitados y la intensidad bajo control durante toda la noche.
Para cuando 200 metros sobran, o para cuando se quedan cortos
Cualquiera de los paquetes trae foco Edison, cable con certificación IP65, traslado, instalación, operación y retiro. Lo que va cambiando es el metraje; de 200 metros hacia arriba se suman además el dimmer y la asesoría en sitio.
¿Ninguno le queda a tu evento? Armamos uno a la medida: pásanos fotos del venue por WhatsApp y en menos de 24 horas tienes respuesta.
Cubre una pérgola, una terraza chica o una ceremonia de hasta 50 invitados. Va sin dimmer: la intensidad queda fija de principio a fin.
Paquete 50 metros
Alcanza para ceremonia y recepción con hasta 120 invitados en jardín o hacienda. Trae asesoría de montaje; el dimmer no entra en este nivel.
Paquete 100 metros
El salto a festivales y ferias: aquí ya viajan plantas de luz propias, se camina el recinto antes de cotizar y todo se enciende en ensayo previo a la fecha.
Paquete 500 metrosDimmer, visita previa, consumo eléctrico y reparto del tendido
Aquí juntamos lo que más pregunta la gente cuando está dudando entre este paquete y el de 100 metros. ¿Tu caso es otro? Cuéntanos por WhatsApp con fotos del venue y lo resolvemos.
Las dudas generales de la renta, como calcular metros, elegir tipo de foco o qué pasa con la lluvia, viven en la página principal de guirnaldas.
Regula la intensidad de los 200 metros completos en tiempo real y lo maneja nuestro técnico, que no se despega del evento. La escaleta típica va así: luz plena en la llegada y la cena, bajada suave para el primer baile, de vuelta arriba cuando abre la pista. Cada cambio se pacta con el DJ o el maestro de ceremonias para entrar justo a tiempo. Déjala definida con tu planner desde antes y la noche corre sola.
Una visita al venue antes del evento: medimos las distancias reales entre puntos de anclaje, ubicamos dónde hay corriente y tomamos fotos. Después te regresamos un diagrama con el reparto de los 200 metros por zona y la altura de cada línea. Va dentro del paquete, sin cobro aparte. Hazla pronto: si algo no cuadra con el venue, todavía estás a tiempo de ajustar.
Depende del foco. Los Edison LED gastan un tercio de lo que gasta el filamento real, y a 200 metros esa brecha ya pesa en el tablero. En la visita contamos cuántos contactos independientes tiene el venue y cuánta capacidad queda libre con audio, cocina y luces de pista conectados. Haz esa misma pregunta cuando cotices tu salón: te ahorra sustos.
No siempre. Un salón o una hacienda con instalación reciente aguanta el tendido sin problema. El pendiente aparece en jardines, haciendas antiguas y venues donde audio, cocina y luces de pista cuelgan del mismo tablero. Si la capacidad no alcanza, entra una planta de luz calculada para todo el equipo del evento, no nada más para la guirnalda. Pregunta por el tablero desde tu primer recorrido.
Cuatro bien resueltas: ceremonia, cocktail, cena y pista. Otra lectura del mismo metraje: patio completo con corredores, o dosel grande de pista más área de mesas. Repartirlo en seis o siete frentes sale contraproducente, porque cada zona queda con líneas contadas y se ve rala. ¿Tu venue pide más frentes que eso? Ahí conviene brincar al paquete de 500 metros.
Todo el evento. La operación viene incluida y con dimmer resulta obligatoria: alguien tiene que mover la intensidad en cada momento de la noche. Nuestro técnico permanece hasta el desmontaje, repone al instante cualquier foco que falle y coordina las subidas y bajadas de luz con el DJ o con quien lleve el evento. Preséntalo con tu coordinador desde el montaje y todo fluye mejor.
Seguimos en el rango de 2 a 4 horas, aunque a 200 metros casi siempre se toca el tope y entra más gente a instalar. Tender varias zonas y correr la línea del dimmer hasta su punto de operación suma su tiempo. Aparta el acceso al venue antes de que entren mesas y decoración: con el espacio vacío todo avanza más rápido.
El doble de metraje, más dimmer y asesoría en sitio. Con 100 metros resuelves ceremonia y recepción de hasta 120 invitados, siempre a la misma intensidad. Este de 200 llega a cuatro zonas para 200 o más personas, y la luz va cambiando según el momento de la noche. Ojo: si tu venue tiene una sola zona, 100 metros bien puestos lucen más que 200 desperdigados.
Antes de firmar, y aquí ya viene incluida. Hay venues que en foto prometen puntos de anclaje que luego no existen, y otros donde lo eléctrico obliga a rentar planta de luz. Con semanas de colchón ajustas presupuesto con calma; enterándote el día del montaje, con el camión ya descargado, no queda margen. Agéndala en cuanto tengas fecha apartada.
Escríbenos y te respondemos en minutos. También puedes llamarnos directamente.
En línea ahora
Escríbenos por WhatsApp sobre iluminación, sonido o efectos para tu evento y te ayudamos a cotizar. Te respondemos en minutos.
O con nuestro equipo
Los servicios que suelen viajar en el mismo camión a esta escala
La guirnalda pone la base: luz ámbar pareja en todas las zonas. Sobre esa base entran los acentos de la noche, la fachada bañada de luz, el haz del primer baile y el monograma o el logo proyectado.
Cotizarlo junto conviene: un solo traslado, un solo montaje y el mismo operador atendiendo todo el equipo de la noche.
Ahí está la escala completa: los tipos de foco, las formas de tender el cable y los cuatro metrajes con lo que trae cada uno.
Guirnaldas de Luces
Baña de ámbar columnas y fachada desde el piso. En un venue grande empata con la guirnalda y remata la escena desde abajo.
Iluminación Arquitectónica
Su mejor momento es en dupla con el dimmer: la guirnalda baja, el haz encuentra a los novios y el primer baile queda enmarcado.
Seguidor de Luz