4 cañones: una superficie a la vez
Las cuatro unidades se van completas a una sola superficie, sea el frente de la finca o un muro del salón. El color cambia por momento, aunque todavía sin grupos separados.
Paquete 4 cañonesCada superficie con su grupo de cañones y su propio color. 2 zonas independientes con 8 cañones, 4 con 16. Operador DMX incluido en todos los niveles.
Desde mi puesto veo el evento entero: la fachada por donde entran los invitados, el patio del cóctel, el salón. Cada una de esas superficies puede llevar su propio circuito y su propio color, y a eso le llamamos zona. Con el paquete de 8 cañones opero dos zonas independientes; con el paquete de 16 cañones para hacienda completa, cuatro. La consola las gobierna por separado, así que mover el ámbar de afuera no toca el rosa de adentro.
El maestro de ceremonias anuncia el vals y mi mano ya está en el fader correcto, dos segundos antes de la primera nota. Ese es el trabajo: que el color llegue con la música y que nadie voltee a preguntarse de dónde salió. Todo corre por DMX512 sobre cañones RGBW de 180 W, y en los cuatro niveles del servicio va operador incluido, porque una zona sin alguien atrás es una zona que se queda del mismo color hasta que amanece.
Qué es una zona, cómo se dibuja el mapa y qué ocurre en la consola durante la noche
Tres cosas deciden si el color acompaña al evento o solo lo decora: cuántas zonas aguanta el venue, qué superficie entra en cada una y quién avisa cuando toca cambiar. El resto son cables y tripies.
Si ya tienes claras las superficies que quieres separar, brinca a los paquetes de city color por número de cañones. Si todavía no, pásame el orden del programa y yo propongo el reparto.
En la práctica, una zona son los cañones que apunto a una misma superficie y que obedecen juntos a un solo grupo de la consola. La fachada es una zona. El muro largo del salón es otra. El patio donde se sirve el cóctel puede ser la tercera. Lo que las vuelve independientes no es la distancia entre ellas, es que cada grupo tiene su canal DMX aparte: subo el verde del jardín y el ámbar de la fachada se queda exactamente donde estaba.
El techo de zonas lo pone el número de cañones que haya para repartir, porque una superficie mal surtida se ve manchada por más bonito que sea el tono. Con ocho unidades armo dos zonas y cada una conserva potencia de verdad; con dieciséis llego a cuatro. Repartir cuatro cañones en cuatro zonas de una unidad cada una es el error que se nota a la primera: color por todos lados y ninguna superficie cubierta completa.
Antes de decidir dónde queda cada cañón pregunto dos cosas: por dónde camina la gente y en qué orden pasan los momentos. Llegan por la fachada, se quedan un rato en el patio, entran a cenar, terminan en la pista. Ese recorrido es el mapa. Las superficies que se ven al mismo tiempo se pelean si les pongo tonos que no conviven, y las que nunca aparecen juntas pueden ir en colores muy distintos sin que nadie lo registre.
El programa resuelve la otra mitad. Una zona que solo existe durante la ceremonia y otra que se enciende cuando arranca la fiesta no tienen por qué parecerse. La visita previa que trae el paquete de 16 cañones se hace justo para esto: camino el lugar de noche, mido hasta dónde llega cada unidad y salgo con el reparto escrito, incluida la fuente o ese muro de cantera que en las fotos no se alcanzaba a ver. En ese nivel entro con asistente, porque cuatro zonas no se cablean solo.
Mi lugar queda donde alcance a ver la mayor cantidad de zonas posible, con la consola DMX512 y el orden del programa a un costado. Manejo dos velocidades: fades largos que entran mientras la gente platica y nadie los registra, y cambios secos para los golpes de la noche: la entrada, el pastel, el instante en que se abre la pista. El orgullo del oficio es que al día siguiente nadie recuerde un cambio de color, solo que el lugar se veía bien.
La coordinación va con quien lleva el ritmo: el DJ, el maestro de ceremonias o la producción del evento. Acordamos de antemano qué señal precede cada cambio, y así el fader se mueve cuando la música lo pide. Si la cena se retrasa, los colores se retrasan con ella, porque cuelgan de los momentos. En el paquete de producción de city color la coreografía va programada y sincronizada, con cues numerados junto al resto del equipo técnico; y cuando el venue no da corriente para todos los grupos, entra planta de luz.
Lo que dejamos acordado antes de que yo toque la consola
Ninguna de las seis mueve el precio del paquete, pero todas cambian lo que se ve. Conviene resolverlas con tu planner y con quien lleve el ritmo de esa noche.
Si alguna todavía no tiene respuesta, pásame el orden del evento y una foto de cada superficie: llego con una propuesta de reparto.
Cuenta las superficies que se leen distintas entre sí: fachada, patio, salón, escenario. Si te salen más de cuatro, el reparto se hace por prioridad y algunas van a compartir grupo con la vecina.
La merece la que la gente mira sola y cambia de papel durante la noche. Un muro que solo se ve de reojo al pasar rinde más sumado a la zona de al lado que peleando por sus propios cañones.
Contraste cuando quieres que dos zonas se lean como dos ambientes separados; armonía cuando comparten encuadre y buscas que la foto salga limpia. Dos saturados frente a frente se anulan y ninguno luce.
Alguien tiene que ser la fuente única: el DJ, el maestro de ceremonias o el coordinador. Con dos personas indicando por su cuenta, un cambio entra antes que la música y ahí sí se nota el trabajo.
Apagar es una decisión de diseño, no un descuido. Bajar el jardín a cero durante el vals deja la pista como único punto iluminado, y cuando ese grupo vuelve, la fiesta arranca con más empuje.
Corriente cerca de cada grupo, camino libre para el cable de datos y un punto con vista donde instalar la consola. Sin esas tres cosas, las zonas se reducen a las que alcance el cableado.
Fachada, patio, salón y escenario corriendo en tonos distintos la misma noche
Fíjate en las fotos donde hay dos colores dentro del mismo cuadro: eso no sale con un solo grupo de cañones ni cambiando el tono a media noche. Son zonas separadas trabajando a la vez, cada una con su canal.
También verás la misma superficie en momentos distintos de la noche. El equipo no se movió de lugar: lo que cambió fue el fader.
El número de cañones marca el techo de zonas simultáneas
Los cuatro niveles traen operador con consola DMX, transporte, montaje y desmontaje. La diferencia real está en cuántas superficies alcanzo a separar y con cuánta potencia queda cada una.
Todos los precios son + IVA. Dime cuántas superficies quieres tratar por separado y te ubico el nivel que le toca a tu evento.
Las cuatro unidades se van completas a una sola superficie, sea el frente de la finca o un muro del salón. El color cambia por momento, aunque todavía sin grupos separados.
Paquete 4 cañones
Aquí empieza el control por zonas: afuera un color y adentro otro, cada uno con su grupo en la consola. Es el nivel que más opero en bodas de hacienda.
Paquete 8 cañones
Cuatro superficies corriendo a la vez, con visita al venue antes del evento y asistente en el montaje. Para haciendas completas con jardín y fuentes.
Paquete 16 cañones
Escenarios, fachadas y estructuras con coreografía de color sincronizada y equipo técnico completo. El nivel de festivales y conciertos.
Paquete de producciónLo que me preguntan cuando caen en que hay alguien moviendo la consola
Estas son las dudas que llegan por WhatsApp sobre el reparto de zonas y sobre lo que hago yo mientras el evento avanza.
Cuántos cañones pide tu venue, potencia, lluvia y consumo son otro tema: eso vive en la página de renta de city color.
Es una superficie con sus propios cañones y su propio grupo en la consola. La fachada puede ser una zona y el salón otra: muevo el color de una y la otra se queda igual. Lo que define la zona no es el catálogo de colores, es que ese grupo responde solamente cuando yo lo llamo. Cada zona necesita suficientes unidades para cubrir su superficie pareja.
Con 8 cañones trabajo 2 zonas y con 16 llego a 4. Con 4 cañones el reparto se va completo a una sola superficie, porque partirlos deja cada zona sin fuerza. Arriba de 16, ya en producción, las zonas se cuentan por escenario y por estructura. El límite no lo pone la consola, lo pone cuántas unidades le tocan a cada superficie.
Lo armamos entre los dos. Tú pones el recorrido de los invitados, el orden del programa y los colores que quieres; yo digo hasta dónde alcanza cada cañón y qué superficies conviene juntar en un mismo grupo. En el paquete de 16 la visita previa cierra el tema: caminando el venue de noche aparecen muros, fuentes y rincones que en las fotos no se alcanzan a ver.
Llego con el programa a un lado y me quedo donde alcance a ver las zonas. Antes de que abran puertas dejo puesto el color de recibimiento. De ahí en adelante espero señales: ceremonia, cena, vals, fiesta. Entre un cambio y el siguiente reviso que ningún grupo se haya movido de tono y afino intensidades cuando la gente se acomoda distinto. Buena parte del oficio es esperar el momento exacto.
Sí, justo para eso estoy ahí. Si a media noche prefieren el salón en azul cuando estaba planeado rosa, lo muevo en ese momento. Lo que ya no cambia con invitados adentro es la posición de los cañones: abrir una zona nueva implica recablear. Color, intensidad y orden de los cambios se ajustan sin tocar el equipo, y eso cubre casi todo lo que la gente pide sobre la marcha.
Antes del evento acordamos quién me da la señal y cuál es. Con DJ suele ser por radio o por seña de mano; con producción, cues numerados sobre su propia lista. La regla es que la señal salga de una sola persona. Cuando el DJ y el maestro de ceremonias piden cosas distintas, el cambio entra tarde o encima de la música, y eso sí se nota desde la pista.
No pasa nada, porque los cambios cuelgan de los momentos y no del reloj. Si la cena arranca cuarenta minutos tarde, el color de cena entra cuarenta minutos tarde. Lo único que confirmo contigo es si el atraso recorta algún momento: cuando se cae la hora loca, ese color se guarda y estiro el anterior para que la noche no se sienta cortada a la mitad.
Claro, y a veces es lo mejor de la noche. Bajar el jardín a cero durante el vals deja la pista como único punto iluminado y la foto gana muchísimo. También apago grupos cuando el fotógrafo pide fondo neutro para los retratos. Regresar una zona apagada es de los cambios que más se sienten, porque el ojo ya se había acostumbrado a esa oscuridad.
Corriente cerca de cada grupo de cañones, permiso para tender el cable de datos desde el equipo hasta mi puesto y un lugar donde instalar la consola con vista a las superficies. Si el venue no tiene capacidad eléctrica suficiente, lo resolvemos con planta de luz. También me sirve saber si hay restricción de horario para el montaje, porque define a qué hora entro.
Escríbenos y te respondemos en minutos. También puedes llamarnos directamente.
En línea ahora
Escríbenos por WhatsApp sobre iluminación, sonido o efectos para tu evento y te ayudamos a cotizar. Te respondemos en minutos.
O con nuestro equipo
Los otros equipos que entran y salen a lo largo de la misma noche
Cuando el evento lleva más de un servicio de luz, la consola se convierte en el punto de acuerdo: el wash sostiene el fondo por zonas y los demás equipos aparecen en momentos puntuales del programa.
Todo se monta el mismo día y responde a las mismas señales, así ningún gremio pisa el momento del otro.
La página madre del servicio: cuántos cañones pide cada superficie, potencia, comportamiento bajo lluvia y los cuatro paquetes con precio.
City Color
Los beams ponen el movimiento mientras las zonas de wash sostienen el color de fondo. Se hablan en el mismo idioma DMX desde la misma mesa.
Cabezas MóvilesUn haz al cielo que marca el lugar desde lejos. Entra y sale con su propia señal, igual que cualquier otra zona de la noche.
Sky Tracker
Cortina de luz para el fondo del presídium. Da brillo cerca de la mesa mientras los cañones se ocupan de los muros del salón.
Cascadas LED